En el universo de los suplementos nutracéuticos, uno de los mayores desafíos para fabricantes y consumidores es preservar la calidad de ingredientes altamente sensibles, como los ácidos grasos Omega-3. Estos compuestos, reconocidos por sus beneficios para la salud cardiovascular cerebral y antiinflamatoria, son particularmente vulnerables a la oxidación, un proceso que puede comprometer su eficacia si no se protegen adecuadamente (Shahidi & Ambigaipalan, 2018).
¿Por qué la estabilidad del Omega-3 es tan crítica?
Los ácidos grasos Omega-3 —especialmente el EPA y el DHA— presentan una estructura química rica en dobles enlaces, lo que los hace extremadamente susceptibles al contacto con el oxígeno, la luz y el calor. Esta exposición acelera su degradación, reduciendo la potencia del producto y afectando atributos clave como el olor y el sabor (Jacobsen, 2015).
Cuando ocurre la oxidación, no solo se pierde valor nutricional: también se generan compuestos secundarios que pueden impactar negativamente la experiencia del consumidor. Por este motivo, la elección del envase se convierte en un factor determinante para asegurar la calidad del suplemento durante toda su vida útil (Coles et al., 2016).
Envases con alta barrera: la clave para preservar calidad
Un estudio reciente publicado por GeneOnline destaca que los materiales de envase con altas propiedades de barrera frente al oxígeno y la luz —como el aluminio y otros contenedores opacos— son significativamente más eficaces para preservar la estabilidad del Omega-3 durante el almacenamiento (GeneOnline, 2023).
Los resultados del estudio muestran que estos envases ayudan a reducir los procesos oxidativos, manteniendo no solo la estabilidad química del Omega-3, sino también su biodisponibilidad, un aspecto clave para que el nutriente cumpla su función en el organismo (GeneOnline, 2023).
En contraste, los envases transparentes o con menor capacidad de barrera permiten una mayor exposición a factores ambientales, acelerando la degradación de los ácidos grasos esenciales (Jacobsen, 2015).
El aluminio como aliado para el Omega-3
Dentro de este contexto, el aluminio se posiciona como un material especialmente adecuado para el envasado de suplementos con Omega-3 y otras formulaciones sensibles. Su capacidad para bloquear completamente la luz y limitar el ingreso de oxígeno lo convierte en una solución eficaz para prolongar la vida útil del producto y preservar su calidad sensorial y funcional (Coles et al., 2016).
Además, el uso de envases de aluminio contribuye a mantener la consistencia del producto a lo largo del tiempo, un atributo cada vez más valorado en un mercado nutracéutico donde la confianza del consumidor es clave (Shahidi & Ambigaipalan, 2018).
La evidencia científica es clara: la estabilidad del Omega-3 depende en gran medida del tipo de envase utilizado. Al optar por materiales con altas propiedades de barrera, como el aluminio y otros envases opacos, los fabricantes pueden asegurar que sus productos lleguen al consumidor final con sus beneficios intactos y con un estándar de calidad superior (GeneOnline, 2023; Jacobsen, 5).
En un mercado cada vez más exigente, el envase deja de ser solo un contenedor para transformarse en un actor clave en la protección del valor nutricional y la experiencia del usuario.
Referencias
Shahidi, F., & Ambigaipalan, P. (2018). Omega-3 polyunsaturated fatty acids and their health benefits. Annual Review of Food Science and Technology, 9, 345–381. https://doi.org/10.1146/annurev-food-111317-095850
Jacobsen, C. (2015). Oxidative stability and shelf life of omega-3 oils. European Journal of Lipid Science and Technology, 117(10), 1479–1488. https://doi.org/10.1002/ejlt.201400602
Coles, R., McDowell, D., & Kirwan, M. J. (2016). Food packaging technology. Wiley-Blackwell.


